..Amor perdido en ;Palabras sueltas de Enricostro.

 


Te conozco,
y sabiendo que en tú corazón,
viven nuestros sentimientos.

Arañas tu sentir,
para vivir en mi universo;

Pateas con dureza,
así como, golpeas. 

Un amor en soledad.
Para vivir la felicidad, completa,
Y aplastas, los malos espíritus.

 para proteger un amor verdadero,
 atropellas, para un nuevo renacer. 

Matas las arañas del olvido,
para limpiar un sentimiento, desconocido.

Escupes el veneno,
de esa sin razón,
por conservar un amor prohibido;

Señalas las rosas de tu jardín, 
que cubrirá tu, ramo de ilusión...

¡Muerdes la medianoche! 
para proteger un nuevo día,

¡que provocas! Cantares de ilusiones,
 deseadas, y saludas al destino, 
según tu, enseñándole un buen camino, 
y finges ese sentimiento,
 para engañar al destino... 
Tomas el pelo a la desesperanza,
y juegas con los sentimientos 
amargos de tu corazón,
que llora ese sin sentir.

Más no cambias,
Los sueños amargos, del pasado.

No entiendes... 
que ese dolor fingido,
al final es dolor verdadero.

No aprendes que la vida se va,
 Y es por un sentimiento fallido.
más no perdonas, 
como la vida no perdona,
los juegos prohibidos...

Más no amas, 
lo que siempre has querido. 


Y ahora ya no me quieres Tú...
 El corazón que rodeándote de infieles,
sentimientos, desconocidos; 

siempre arañas, 

las vivencia,
de aquel amor perdido, 
y jamás sonríes,
a esos besos de amigo,
 que rodeándote de flores, 
nunca acaricias a ese destino,
 que sin quererlo mi cielo, 
simplemente es,
el destino que tú has escogido... 

y ahora cambias de opinión,
enterrándolo en el camino. 
¡Estrategia de un corazón!
¡que ya fue malherido! 
Pero tú sabes por qué se rompen 
los sueños de amigos.

Más siempre serás, perdedora,
de los amores queridos, 
Tú, siempre en los deseos del amigo;

¡más siempre ella! 
Será la razón de este destino,
y siempre, te quedarán,
 los llantos de tu destino... 

siempre tú! Amada mía, 
por los sueños que vivimos,
 siempre amigo seré, 
en esta vida,
 y en los deseos compartidos, 
Enemigos del tiempo,
que nos roba ese brío; 

te conozco, más amigo, 
tú eres el tiempo, que en este, loco mundo... 
nos deshaces lo vivido. 

Y sé de este destierro,
de errores que he vivido, 
tu maldad no tiene precio,
por cuánto dolor he vivido, 

tu indiferencia; es el precio,
de ese amor tan querido, 
tu envidia 
¡Y de tu hipocresía, nada se ha escrito!
Enrique Nieto Rubio 
*Derechos Reservados*
colabora en imagen.
 Silvia Regina Cossio Cámara.

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