**La golondrina y la gorriona.
La golondrina
y el gorrión de Enricostro
Ya a finales de mayo se ven las golondrinas por Córdoba.
Un grupo se mueve por la ribera; estas siempre vuelven al mismo sitio para criar sus pollos.
Pero han tirado una casa donde algunas solían criar, y se sienten desorientadas.
No paraban de dar bandazos por la linde de las casas una y otra vez sin saber qué hacer.
Pegado al río hay muchos árboles lindando con el agua y la muralla, una gorriona cantando, a pecho partido y sin atender nada de su entorno.
La golondrina pasaba, una y otra vez, cerca de ella y les decía. —¡Oye, gorriona, podemos hablar! —y ella, como si nada, seguía cantando.
Ya la golondrina cansada embistió sobre ella y le dijo: "¡Podemos hablar, llevo media hora llamándote!"
¿Y qué quieres? ¿No ves que estoy cantando y si me distraigo ya pierdo el hilo?
Jocc: —dijo la golondrina—. Vaya, pierde el hilo la cantante. ¡Prui, prui, prui, eso es cantar, joccc!
Pues sí, eso es mi cante, ¿y qué quieres?, dijo: ¿la gorriona?
¡Pues verás, yo tenía mi nido en la casa que había aquí, y ahora me encuentro perdida, sin saber qué hacer!
¡Pues mira, ese árbol que es el más grande, ahí está mi nido, pero este año mi marido se ha marchado a no sé dónde y no criaré; si te quieres quedar con él, pues hazlo!
¡AH, muchas gracias, ahora mismo me iré a él!
Así, la golondrina se dirigió al nido, y cuando se posó en él, ¡plun!, un palo atravesado había en él, y otra sorpresa que había, ya una gorriona incubando sus huevos que allí estaba.
—¿Eh, pero qué haces? —dijo la gorriona.
¡Ay, perdona, es que la dueña de este nido me mandó a él para criar a mis pollos!
¿A, pues ya estoy yo, qué hacemos?
Dijo: "La golondrina, ¡por qué no criamos los pollos entre las dos!"
¿Y no será mucho lío?...
¡No se lo intentamos!
Bueno, a ver...
Así se acoplaron las dos, y entre las dos empollaron los huevos...
Sobre los 14 días, empezaron a salir los pollitos y eso era un escándalo, para darles de comer a unos y otros.
Así dijo la golondrina: "¡Es un lío, lo mejor es, si te parece, le damos de comer por igual a unos y otros; entre las dos podremos, ¡vale!".
¿Sí, claro, así lo haremos?
Y así, aunque fue difícil adaptarse, lo hicieron.
...cosa que los humanos no somos capaces de hacer.
Ya grandecitos, a finales de julio, decidieron emigrar, porque ya estaban grandecitas.
Los pichones de los gorriones se pasaban el tiempo saltando de rama en rama, y las golondrinas pequeñas se agarraban al nido clavando sus uñas, abrían las alas y ensayaban vuelo sin soltarse.
Ya, en estos últimos días, las mamás se abrazaban con el pico despidiéndose y además muy contentas de esta vivencia que nunca se dio en ellas, prometiéndose que el año que viene repetirían sus hogares juntas...
Y lo que es mejor, las crías estaban dispuestas a hacer lo mismo... FIN.
Enrique Nieto Rubio.
Derechos de autor.

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