..Carina La muerte enamorada de Enricostro.(cuento) 1

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 Carina, una chica de veinte años. En la mañana del día 1 abril 2017, ha sufrido un lamentable accidente de coche, en un paraje en Cazorla.

La han encontrado casi moribunda, dentro de su coche destrozado, en un paraje.
La han llevado al hospital,
pero la muerte, que es muy caprichosa, ha aparecido al tercer día, de su ingreso,
pues se está muriendo, después, de amputarle una pierna, ya la gangrena le ha subido al cuerpo.

La muerte al verla se ha enamorado de ella, y con su uña larga la ha tocado, ella ha abierto los ojos,
y la muerte le ha dicho.:
 ¿Ya te estás muriendo, ven sal de tu cuerpo y mírate.? 

Ella ha salido flotando y se ha mirado toda destrozada y negra, por la infección.
Ella se ha aterrado de como se ha visto.

La muerte le ha dicho.:
 ¿Me he enamorado de ti locamente, te propongo sanarte y que te vengas conmigo, para siempre, en esta vida, o llevarte a las tinieblas para los restos de tu muerte.?

Ella le ha dicho.:
¡Me iré contigo, ¿no quiero morir.?
Ella, en este momento, se acordó de aquel cuento de la bella y la bestia, pues peor es morir.

La muerte ha hecho retroceder cuatro días, horas antes de estrellarse, y cuando iba a entrar en su coche le ha dicho.:
¡¿Vayámonos.?

La muerte la tomó en brazos y volando se la llevó, a un tremendo palacio. Allí le hablaba de amor, de lo mucho que la quería. Pero como en el cuento, ella le rechazaba, y la muerte no la atosigaba,
diciéndole.:

¡No tengas prisa, come y duerme, mañana nos veremos.! 

Así fue, al día siguiente, la muerte bajó a su aposento, y la saludó cariñosamente, y a la vez su rostro iba cambiando,
se estaba transformando en un guapo hombre.

Ha pasado una semana, y la muerte ha descuidado su trabajo, pues solo está para ella.

El mundo ha sufrido un gran, caos.

Nadie muere, desde más de una semana, los hospitales están saturados de personas, enfermas y heridas de muerte, que no mueren, se agotan las medicinas, en todo el mundo.
Las guerras están costando miles de millones, en balas bombas y demás, pues nadie muere.

Las personas de las ciudades, de clase baja y media, se dedican a robar de todo, en las grandes y chicas superficies.

La policía de todos los países, tienen orden de tirar a matar.

Esto acarrea cientos de heridos, de muerte por balas, que en los hospitales ya no pueden socorrer.
La seguridad social se hunde, en su economía.

Las residencias de ancianos, están abarrotadas, y no tienen medicamentos, a sí que muchos están sufriendo una muerte lenta y sin morir. 

Se hunden las economías, de los países, y la bolsa se desploma.
Miles de conflictos en las calles, y más heridos todavía,

el padre y jefe de la muerte ha dicho.:
Qué está pasando.

Ha buscado a su hijo, en su palacio.
¿Hijo: que está pasando, porque no muere nadie.?
¡Padre, me he enamorado.!
¿Pero de quién, tú no puedes enamorarte de un humano?
¿La quiero padre?
Abriendo las puertas del cobertizo, y allí estaba esa hermosa muchacha.

El padre la miró y no dijo nada.:
¡Ya no te preocupes, yo me encargo de todo!

Así el padre se marchó y para que esto no volviera a pasar, buscó un asesino de la guerra nazi, el peor de todos.
Lo levantó de su tumba y le dijo.:
¡Tú serás la muerte, ¿pero no te daré ojos, así no podrás ver a nadie, en esta vida de los hombres.?

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¿Y ahora sal fuera y arregla este desbarajuste.?
¡Si amo como vos mandéis.!

Así la muerte se fue apareciendo, por todos los hospitales, dando muerte a cuantos les tocaba, en las guerras hizo lo mismo, se paseó por las residencias de ancianos, acabando casi con todos,
aquí se pasó un montón.

Y en las calles, morían a cientos, por las policías de todos los países.
La bolsa se vio de pronto, y el mundo entero, comenzó a relajarse.

Pero la muerte está, tenía ganas de más sangre, y se dirigió al palacio del hijo, de la carpa,
para dar muerte a ella.

El hijo de la muerte, ya era un guapísimo hombre y por fin se habían enamorado los dos.

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Cuando se disponía a darle muerte a ella, entro él y le dijo.
 ¡Que estás haciendo.!

¿Soy la muerte, y me dispongo a llevármela.?

¡Pero quien te crees que eres, estás hablando con la muerte, yo soy el príncipe de las tinieblas!
¿Lárgate de aquí.?

Alzó la mano y lo destruyó, completamente.

Llamó a su padre y le dijo:
 ¿Padre, la muerte que as mandado, vino a por mi amor y la he destruido.?

¡Bien hecho hijo mío, se ha pasado un montón, buscaré a otro que sea más benevolente!

Así los dos fueron muy felices en la tierra, para toda la eternidad.
Ellos jamás se harían viejos.
La moraleja es que si no muriera nadie, terminaríamos sacándonos, los ojos unos a otros.
Escrito por.
Enrique Nieto Rubio. 
Derechos de autor.
d.yc.doyr.p.oo.98 .

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