..Los enamorados de los tiempos Verónica y Enrique . (cuentos )

Allá, hace muchísimo tiempo, antes de la existencia de la humanidad, antes incluso de la existencia del día y la noche, vivían en el paraíso un hombre y una mujer.
![]()
Los dos enamorados, siempre juntos, siempre felices, disfrutando de su dicha.
Pero no estaban solos, pues entre las sombras de los árboles, un ser maléfico les observaba con envidia, pues enamorado de ella vivía en una continua tortura. Este ser corrompido por el mal que le produjo la soledad, con odio maldijo a la feliz pareja:

Tan lejanos de tocaros el uno al otro, como yo estoy de ti, amada mía.
En una continua búsqueda del amor, como yo lo hago.
Así debéis sentiros, hombre y mujer, y como sol y luna hoy os maldigo"
Y con tanta rabia dijo aquello, que el cielo oscureció, y la feliz pareja de repente desapareció.
Una gran esfera apareció en el cielo oscuro. La luna iluminando el paraíso, en busca de su amado, triste como nunca, sus lágrimas traducidas en estrellas, lágrimas que le acompañan en su desdicha, en su soledad.
Y poco a poco ella se ocultaba tras la montaña.
Y aparecía con fuerza él, bajo la forma de una esfera aún más imponente que ella, luminoso, poderoso, lleno de fuerza y pasión, que no solo iluminaba aquel paraíso mientras la buscaba, sino que todo calentaba con su presencia.
Pero alguien no quedó impune ante aquel
hecho atroz, y aunque no podía acabar con aquella maldición un rayo de luz añadió, y otorgó a la luna con un don, pues cuatro formas diferentes a lo largo del año tomaría, así cuando llena esté solo de noche se podría ver y solo el maléfico ser de ella podrá disfrutar, pero cuando en estado de luna nueva aparezca, nadie la verá para que así sufra el que la condenó, por no poderla observar, y para el bien de los enamorados cuando en cuarto creciente de nuevo aparezca, al atardecer los amados
se encontrarán y ante los ojos del maléfico se amaran de nuevo, y para que poco no parezca, durante su última forma de cuarto menguante, se encontrarán al amanecer y por la mañana.
Así será por siempre jamás.
Enrique Nieto Rubio.
Y Verónica Nieto Cardador.
Derechos reservados de autor.
FIN



Comentarios
Publicar un comentario