..Con lágrimas en los ojos de Enricostro.
Un día, con lágrimas en los ojos me dijo:
Mi amor tengo que marchar;
pues si no puedo...
Estar contigo aquí;
con mi vida solo deseo terminar.
Su cansancio era tal,
Que sus lágrimas inundaron sus ojos,
y me sentí morir.
La deseaba a muerte,
y mi corazón sufría de dolor.
¿Cómo podía agarrarla?
Si no tengo ese valor.
*
¿Por qué cortar la flor?
¿Más bella de un jardín?
Si con ello en tan solo cuatro días,
la vería morir.
*+
Si ella sufría,
yo también a su lado languidecía;
mi sentir quedo ahogado...
Sin aire para respirar.
Hoy los días han pasado,
y se muere mi sentir,
ya no tengo la alegría,
e ilusión para poderla desear.
Se marchitó el alma mía;
pues ya no la puedo ni amar.
Días de llantos tuvimos,
y de risas muchos más...
Noches de sueños vívidos,
y romances por doquier.
*
Ella fue mi linda mariposa,
a quien con tristeza deje;
pues ella volaba con dulzura,
acariciándome la piel.
No tengo idea, y peor aún,
no sé si algún día volverá.
A veces me pregunto,
si ya se casó, o si es que me olvido.
Solo sé que no encuentro,
consuelo, para olvidar ese amor.
Porque hablando, de mujeres divinas,
ella es la mejor.
Ella es hermosa entre las hadas,
y diosa haciendo el amor.
Que colmándome de deseos,
de dicha y de tanto sentir,
temo que hoy lejos de sus sueños...
Por fin se olvidó de mí.
Y si alguien se la encuentra,
deseo sepa que fue mi querer,
y que sin importar,
que ella quizás ya no me quiera...
Como a mí...
Igual ella nunca, a nadie podrá amar.
Pues ella es mi bandera,
y yo el castillo a sus pies,
¡Te quiero mi dulce amiga.!
¡Donde quieras que estés!
Enrique Nieto Rubio,
*Derechos de Autor*
Colabora en imágenes,
Silvia Regina Cossio Cámara.










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