**Esta noche de Enrique.


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Esta noche, me visitó un fantasma.      
 Ella era sumamente hermosa.
 Bella, muy bella, sí.  
*
Más su rostro y su hermosura,
 No me extrañaba, pareciera.
Conocerla de siempre.
*  
Con sus manos muy frías,
 Acariciaba mi rostro. 
Sí, sí, sí, más yo me dejaba.
 como si de una brisa, 
De viento de los polos fuera. 
Y me gustaba sí,,,,,,, me gustaba mucho.
* 
Después sus labios,
Rozaban mis mejillas.
 Y me sentía frenético.
 Pero no podía moverme. 

Sus manos eran grandes.
Pero finas y muy suaves. 
Con sus manos cogió mi cabeza.
Acariciando mis orejas con sus dedos, 
Y me besaba los labios.
*
Sentía su dulzor en mi boca.
 Me gustó tanto, que intenté
 Presionarla contra mí,
Para no dejarla escapar, pero no podía.
  *
Mas ella insistía, y su hermosa boca,
Seguía bajando y bajando. 
Besando cada poro de mi cuerpo.
*
Ya solo veía su hermoso pelo.
 Rizado largo, muy largo y muy suave. 
Conseguí agarrar su cabeza.
Subiéndole hacia mis labios,  
Quería más de su néctar.
  Que tanto me gustaba. 
*
Su rostro era suave, solo unas gasas.
 transparentes, que se iluminaba, toda entera. 
*
La aprisioné contra mi cuerpo.
Hasta hacerla mía, eso fue maravilloso. 
Sus hermosos ojos me miraban con dulzura.
Qué belleza de mujer.
 o de fantasma, ya no sé qué fue.
 
Pero me dijo: 
¡Esta noche volveré!
 ¡Y seré tuya de nuevo!
¡Y por qué no te quedas!, dije yo.
No, mi amor, esta noche sí.
 Volveré, te lo prometo.
*
 y desapareció, dejándome ese aroma a canela.
 Que tanto me fascina, hasta quedar dormido. 
Cuando desperté, 
 Una rosa posaba en mi almohada. 
 con su bello aroma,
 fin.
Enrique Nieto Rubio, 
Derechos reservados. 

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